El primer viaje en coche del refugio a casa es el inicio de vuestra vida juntos, pero para él es una experiencia aterradora en una caja metálica que se mueve. En España, la normativa de la DGT es clara sobre cómo deben viajar las mascotas, y cumplirla no es solo cuestión de evitar una multa de hasta 500€, sino de salvar vidas en caso de frenazo.
Sistemas de retención homologados
No basta con que el perro vaya «atrás». Necesitas un sistema que impida que el animal sea proyectado o interfiera con el conductor:
El cinturón de seguridad para perros: Es un enganche que se conecta al anclaje del cinturón del coche y al arnés del perro. Jamás lo enganches al collar, ya que un frenazo podría causarle una lesión cervical mortal.
El transportín: Es la opción más segura para perros pequeños o medianos. Lo ideal es colocarlo en el suelo del coche, tras los asientos delanteros, donde el movimiento es menor.
La red o rejilla divisoria
Si tu perro es grande, la mejor opción es el maletero con una rejilla firme que separe el habitáculo del espacio de carga. Esto permite que el perro tenga más espacio para tumbarse y estar cómodo en viajes largos, manteniendo la seguridad de los pasajeros humanos.
Consejos para evitar el mareo y el estrés
Muchos perros adoptados asocian el coche con abandonos o traslados traumáticos.
No le des de comer justo antes de viajar (mínimo 2 horas antes).
Usa feromonas en spray en el coche para crear un ambiente relajante.
Premia la calma: Dale un pequeño snack cuando suba voluntariamente al coche para empezar a crear una asociación positiva.



